Me había acostado a dormir una siesta, pidiendo respuestas y revelaciones.Por debajo de la manta algo empieza a moverse, como si la gata estuviera ahí pero se que no es la gata, y pienso que debe ser un gnomo. Lo que sucedía era simplemente que querían que me enfocara en ese punto. Parecía que la frazada cobraba vida.
Me hacen fijar la vista en uno de los circulitos del estampado, me hacen acercar o ampliar la visión, con suavidad. Siento una delicada y emocionante sensación física en todo el cuerpo y una brisa apenas tibia en la frente. Veo un mandala, y dentro, una escena dibujada con tinta sepia, como un friso, y la escena cobra vida cuando miro de esa manera con la visión ampliada, y me muestran que yo tengo que hablar en primera persona como si estuviera ahí, para transmitir todos los conocimientos de esa época. Fue muy impactante y nítida toda la transmisión.
Cuando la imagen se agranda, esto es lo primero que veo:
Hay una mujer sentada en una silla. Entendí que yo debía prestar mi voz para hablar en primera persona en nombre de ella.sigue

